El oro vuelve a colocarse en el centro del tablero macroeconómico global. Según un informe elaborado por Bulltick, el metal precioso mantendrá su tendencia alcista este año. Se espera que el precio supere los 5.000 dólares por onza y alcance un rango potencial de en torno a 5.400–5.600 dólares. Todo ello, apoyado por la demanda de bancos centrales, el interés institucional vía ETFs y una incertidumbre geopolítica persistente.
El movimiento ya se está reflejando en el mercado: a fecha de hoy, este material precioso ha marcado un nuevo máximo, impulsado por el repunte de la búsqueda de refugio y el aumento de la volatilidad financiera.
Para Adolfo del Cueto Aramburu, fundador y CEO de Bulltick, la lectura es clara: el oro no solo está respondiendo al ruido de corto plazo, sino a un conjunto de fuerzas estructurales que podrían sostener su atractivo durante 2026. Bulltick opera como broker-dealer registrado en la SEC y miembro de FINRA y SIPC, entre otros organismos del sistema financiero estadounidense.
Por qué el oro mantiene atractivo en 2026
El escenario macro de 2026 apunta a una normalización gradual de la economía global tras los desequilibrios de los últimos años, con crecimiento moderado y ajustes progresivos en inflación y tasas de interés. En ese contexto, el oro tiende a reforzar su presencia en carteras como instrumento de diversificación y cobertura ante eventos extremos.
Incertidumbre e inflación resistente
Uno de los pilares del “oro refugio” en 2026 es la combinación de incertidumbre geopolítica con inflación más resistente de lo esperado. El informe de Bulltick prevé que la inflación en Estados Unidos cierre el año cerca del 2,9%, aún por encima del objetivo de la Reserva Federal. Esta circunstancia prolonga el entorno de precios elevados y mantiene vivo el incentivo de proteger el poder adquisitivo.
La dinámica no se limita únicamente a la inflación. El mercado también percibe un aumento del riesgo de cola: tensiones internacionales, ciclos electorales y cambios en la narrativa monetaria pueden intensificar episodios de volatilidad, un marco en el que el oro suele comportarse como estabilizador.
Rendimientos reales a la baja
Otro motor clave es el comportamiento de los rendimientos reales (la rentabilidad ajustada por inflación). Cuando los tipos reales descienden o se mantienen contenidos, el coste de oportunidad de mantener oro —un activo sin cupón— se reduce.
Bulltick prevé una normalización de tasas más gradual, con pausa prolongada y recortes retomándose hacia mediados de 2026. Esto podría seguir presionando a la baja los rendimientos reales en determinados tramos de la curva.
En otras palabras: si la inflación tarda más en volver a niveles controlados y los recortes de tipos reaparecen de forma selectiva, el oro podría mantener un respaldo macroeconómico favorable sin necesidad de movimientos bruscos.
Proyección de precio
Tras un 2025 excepcional, el debate de 2026 se centra menos en el “si” y más en el “cómo”: cuánto puede subir el oro, y con qué ritmo. La clave del escenario base es que el avance continúe, pero de forma más saludable y menos acelerada.
Superar los 5.000$ por onza
Como hemos dicho, Bulltick proyecta que el oro superará los 5.000 dólares por onza y podría aproximarse a la zona de 5.400–5.600 dólares durante el año. Todo ello, impulsado por compras de bancos centrales, demanda institucional y un contexto de recortes de tasas con inflación resistente.
Un punto diferencial del informe es el énfasis en el ritmo: Bulltick espera que 2026 sea un año de subidas más equilibradas que 2025. El ejercicio anterior cerró con un avance extraordinario, cercano al 65%, un movimiento que difícilmente puede repetirse con la misma intensidad sin elevar el riesgo de correcciones técnicas.
La tesis central para el nuevo año no se basa en euforia, sino en continuidad: el mineral puede “seguir brillando”, pero con un comportamiento más sostenible, apoyado por fundamentos estructurales en lugar de aceleraciones puntuales.
Qué está comprando el mercado
Más allá del precio, 2026 está mostrando una foto clara sobre quién compra oro y por qué. En este ciclo, el impulso ya no proviene únicamente del inversor minorista: el interés institucional y soberano gana protagonismo.
Bancos centrales y demanda institucional
En los últimos trimestres, los bancos centrales han incrementado su presencia como compradores, especialmente en mercados emergentes, reforzando su papel como ancla de demanda. Bulltick destaca esta tendencia como uno de los pilares del escenario alcista, al aportar un flujo relativamente estable y menos sensible al “timing” del mercado.
En paralelo, el interés de gestores y entidades institucionales ha aumentado a medida que el oro vuelve a percibirse como cobertura frente a episodios de estrés financiero. El resultado es un mercado con más capas de demanda y, potencialmente, menor dependencia de un único catalizador.
ETFs y comportamiento del inversor
La canalización de demanda a través de ETFs de oro continúa siendo una variable relevante en 2026. Bulltick incluye el crecimiento de la demanda institucional vía ETFs como una palanca clave del movimiento, en un entorno en el que los inversores tienden a priorizar liquidez, transparencia y acceso eficiente al activo.
Este factor es importante porque refleja un cambio de comportamiento: parte del mercado lo está utilizando no como apuesta táctica aislada, sino como componente recurrente dentro de estrategias de asignación y control del riesgo.
Qué significa para el ahorrador
Para el ahorrador, la gran pregunta no es si el oro subirá “X dólares”, sino cómo encaja en una planificación racional. El informe de Bulltick insiste en un enfoque de prudencia: puede actuar como estabilizador, pero no debería convertirse en una fuente de sobreconfianza.
Gestión de riesgo, no euforia
En un contexto con inflación resistente, incertidumbre y ajustes monetarios graduales, el oro puede cumplir una función útil como herramienta de diversificación. Su papel se entiende mejor como un activo que puede amortiguar turbulencias, no como un vehículo para perseguir rentabilidades rápidas.
De hecho, el propio mercado está recordando que los máximos históricos atraen titulares. Además, incrementan el riesgo de consolidaciones y correcciones a corto plazo, especialmente tras tramos de subida acelerada.
Cómo integrarlo sin sobreponderar
La incorporación del oro en una cartera debería partir de un principio sencillo: equilibrio. Bulltick plantea que 2026 podría ser un año de apreciación más moderada y sostenible, lo que invita a evitar posiciones excesivas basadas en la urgencia de “no quedarse fuera”.
Para el ahorrador, esto se traduce en tres ideas prácticas:
- Definir el objetivo: cobertura ante inflación, diversificación o protección ante episodios de estrés.
- Elegir el vehículo: físico, ETFs o productos financieros, siempre considerando costes, liquidez y horizonte temporal.
- Evitar sobreponderaciones: el mineral precioso puede aportar estabilidad, pero no sustituye una cartera diversificada por clases de activo.
Sobre Bulltick y Adolfo del Cueto Aramburu
Bulltick es una firma de servicios financieros con sede en Miami. Bulltick, LLC es un broker-dealer registrado en la SEC y miembro de FINRA y SIPC, entre otros organismos del sector, y Bulltick Wealth Management, LLC figura como asesor de inversiones registrado en la SEC.
Adolfo del Cueto Aramburu es fundador y CEO de Bulltick, con una trayectoria vinculada al análisis macro y la gestión patrimonial internacional.
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